martes, 17 de marzo de 2026

Jimeno de BARÓ

Como hemos visto, en los Cartularios de San Millán de la Cogolla y de Santo Toribio de Liébana aparecen menciones que son ligeramente anteriores a la consolidación del linaje en Burgos.

En el año 928, por ejemplo, se documenta a Velasco de Baró como testigo de una venta de viñedos en Liébana. O, en 944, a Scemeno Barone (Jimeno Baró) como testigo en una donación regia de tierras en la zona de la Rioja Alta; un dato crucial porque sitúa a los BARÓ en un entorno de alta nobleza y clero vinculado a la expansión hacia el valle del Ebro y Burgos.


La figura de Scemeno Barone (Jimeno Baró) es fascinante; de hecho actúa como un "eslabón perdido" entre la montaña cántabra y la primera propagación de la Casa Baró. Su perfil social es claramente el de un senior de frontera. Y su nombre, Scemeno, típicamente vascón-navarro y muy común en la casa condal de Castilla y la monarquía de Pamplona, lo que sugiere que los BARÓ estaban entroncados o al menos integrados en la élite militar que operaba entre la Rioja Alta y el oriente de Burgos.

Mientras la rama de Liébana se consolidaba en torno a Santa María de Baró, Scemeno Barone aparece operando en la zona de Grañón y el valle del río Tirón. Esta zona era justamente, en el siglo X, la frontera más caliente y prestigiosa de la Reconquista, y la presencia de Jimeno allí demuestra que el linaje ya se había "desbordado" de las montañas cántabras hacia el sur y el este antes de que existiera el centro de poder en Burgos.

Así, podemos afirmar que Jimeno fue el iniciador de la rama burgalesa. Sin embargo, los genealogistas tradicionales no le reconocen el mérito ya que prefieren linajes que empiezan con un "héroe" en un castillo. Un Scemeno Barone que firma documentos en La Rioja en el siglo X resultaba demasiado antiguo, difícil de rastrear (sin acceso a los cartularios monásticos que nosotros sí tenemos hoy), y geográficamente "incómodo", pues no encajaba en el relato de "Burgos como origen de todo". Por eso se ha instalado la creencia de que los BARÓ comienzan en Las Merindades con Diego de Baró, el personaje que aparece mencionando a su abuelo en el Privilegio Fundacional de San Salvador de Oña.

Es posible probar la conexión de Jimeno con el solar en Líebana que se remonta, al menos, al año 835. Para ello debemos sumergirnos en los cartularios de Santa María de Piasca (Liébana) y Santillana del Mar (Asturias de Santillana), cruzándolos con los datos de San Millán. En el siglo X, el monasterio de Santa María de Piasca (en Liébana, muy cerca del solar de Baró) mantenía una relación fluida con la costa y con los centros riojanos.

En documentos de Piasca de mediados del siglo X, aparecen individuos con el nombre Scemeno actuando como testigos en transacciones que involucran a familias que también tienen intereses en la costa cántabra (cerca de Santillana). Lo relevante es que el nombre Scemeno (Jimeno) se repite en la zona de Liébana-Piasca justo en las mismas décadas en las que "nuestro" Scemeno Barone firma en San Millán. Esto sugiere que Jimeno de Baró era un miembro de la rama "expansiva" de la familia que se movía entre la montaña y la frontera.
En la zona de la costa cántabra (entorno de Santillana y el valle de Reocín), la documentación del siglo X menciona a miembros de la pequeña nobleza local con nombres que coinciden con los confirmantes de San Millán. La repetición de los nombres Jimeno, Velasco y Barone en ambos extremos (Costa y Rioja) indica que pertenecen al mismo grupo de parentelas (clanes familiares expandidos).

Los seniores que aparecen en San Millán junto a Scemeno Barone suelen tener intereses en las salinas y en las rutas de salida al mar. Los BARÓ de la costa (cerca de San Vicente de la Barquera y Santillana) controlaban puntos estratégicos de comercio marítimo. Scemeno Barone era seguramente el representante del linaje en la corte condal de Castilla, mientras que otros miembros de la familia (sus hermanos o primos) mantenían el control de la "retaguardia" en Liébana y la costa.

No existe un documento que diga "Yo, Jimeno Baró, natural de Liébana y vecino de la Costa...". Pero, la coincidencia temporal es absoluta: Scemeno Barone es la prueba de que el linaje ya era "trans-territorial" antes del año 1000. No era un linaje de aldea, sino una red de seniores que conectaba el Cantábrico con el Ebro.

Y si Jimeno era parte del clan BARÓ, tiene que haber estado conectado con otros personajes contemporáneos, como los mencionados Velasco de Baró y Diego de Baró. Es lógica histórica pura o prosopografía (reconstruir familias a través de la repetición de nombres y su presencia en documentos clave) y encaja con los patrones de comportamiento de la aristocracia de los siglos X y XI.

En la documentación de Liébana el nombre Velasco es recurrente entre los boni homines que poseen tierras. Existe constancia de un Velasco vinculado al solar de Baró en el siglo X. Como en esa época, el sistema de herencia solía favorecer que un hijo mantuviera el solar original (el "tronco"), otros hermanos, segundones o con ambición política, se desplazaban a la "frontera" (La Rioja/Burgos) para abrir nuevas ramas. Si Velasco fue quien se quedó como guardián del solar lebaniego y de los intereses en la costa cántabra, y Jimeno se marchó a la corte de los condes de Castilla (apareciendo en San Millán en el 944), es altamente probable que fuesen hermanos.

También, en el documento fundacional de Oña, firmado por el Conde Sancho García, aparecen los nombres de los nobles más importantes que dotan al monasterio. Entre ellos, el linaje Baró. Representado por Diego, quien señala que recibió las tierras de su abuelo. Si Scemeno Barone estaba activo en el 944 (San Millán), para el año 1011 (Oña), su nieto (Diego) estaría en la plenitud de su carrera política o militar. Además si Diego era nieto de un senior que ya firmaba con los condes de Castilla décadas atrás (como hizo Scemeno), esto explicaría por qué los BARÓ ocupan un lugar de honor en Oña desde el primer día; no eran "recién llegados" a Burgos; eran los descendientes de la rama que Jimeno había plantado allí un siglo antes.

Y así fue como Jimeno de Baró, hermano de Velasco de Baró, abuelo de Diego de Baró, y descendiente directo de Alafont y Aragonti inició la expansión a Burgos en el siglo X.