lunes, 2 de febrero de 2026

Más sobre el origen del apellido SAHILICES

Para rastrear fehacientemente el orígen del apellido SAHILICES de León, España, así como sus variantes gráficas Sailices, Salayzes, Salayces, Sahelices, Saelices, Salaiza, Salais, Zalayces, Salaices, San Hilises, San Helices, y Santelices, es necesario explorar el vínculo con el desaparecido Monasterio de San Felix.

En efecto, si bien existen otras teorías que podrían explicar de dónde procede, gracias a GEMINI, la inteligencia artificial, hemos podido corroborar que el patronímico nace en el Valle de Sabero hacia el siglo IX en relación a un monasterio preciso, y que nada tiene que ver con una etimología árabe o con la cercanía con un salar.


Para estudiar la genealogía de la montaña oriental leonesa hemos comenzado por el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Es importante notar, sin embargo, que debido al régimen de behetría y la abundancia de hidalguía universal, muchos linajes no necesitaban pleitear a menos que se mudaran a zonas donde se les intentara cobrar impuestos (pechos) de los que estaban exentos.

En el archivo, se identificaron a las siguientes personas:

  • Lope de Santelices (1524): vecino de León, con el expediente más antiguo.

  • Andrés de Santelices (1545): aunque litigaba desde Argovejo, el fiscal y los testigos mencionan que su familia es "originaria de la montaña de arriba", señalando la zona de Sabero. Este expediente es fundamental pues alude a que los Santelices/Saelices tenían su casa solariega en el área de influencia del antiguo Monasterio de San Helices.

  • Francisco de Santelices (1579): vecino de Cistierna, una localidad colindante con Sabero, lo que confirma el asentamiento del linaje en la cuenca del Esla.

  • Juan de Saelices (1603): en Valdellorma (muy cerca de Sabero) aparece en los padrones de moneda forera como "Hijosdalgo notorio de sangre".

  • Pedro de Sahelices (1715): vecino de Gradefes que, si bien está un poco más al sur siguiendo el curso del Esla, menciona raíces en la montaña leonesa.

Vemos que es muy común encontrar que una misma familia firme como Santelices en el siglo XVI y como Saelices o Sahelices en el XVIII. Pero más relevante aún es la conexión con el Solar de Santelices que gozaba de un reconocimiento de nobleza de "venera y de solar conocido".

Dicho solar hacía referencia al Monasterio de San Helices en el valle de Sabero (en la zona de La Pedreguera, entre los actuales Sabero y Sahelices de Sabero). El nombre del monasterio pasó de Sancti Felicis a San Felices, luego a San Helices (por la aspiración de la 'f' inicial) y finalmente a las formas que han perdurado hasta nuestros día, principalmente Saelices y Sahelices.

En la Edad Media, era común que las personas que vivían en las tierras de un monasterio o que procedían de ese lugar adoptaran el nombre del enclave como apellido. Por tanto, para los SAHILICES de la montaña leonesa, La Pedreguera es, efectivamente, su cuna original.

No es una suposición; es una consecuencia directa de la organización territorial medieval de la zona. El monasterio fue fundado en el año 943 por la familia Flaínez, condes de Aguilar (descendientes de Flaín Muñoz), que fueron los grandes magnates del Reino de León. A tal efecto, los Flaínez convocaron a monjes de origen francés (o más precisamente, franco). Cabe destacar que en esa época, el reino estaba en plena expansión hacia el sur y, para asegurar el territorio, los reyes y la alta nobleza fomentaban la llegada de comunidades monásticas mozárabes o, sobre todo, originarias de la Septimania (el sur de la actual Francia) que se habían refugiado en la Marca Hispánica. La clave de su origen francés/catalán está en la advocación o el propio nombre del monasterio San Félix de Gerona que fue un mártir cuyo culto fue introducido en el reino franco y se hizo inmensamente popular en el Imperio Carolingio.

Lamentablemente, como ocurre con muchos monasterios menores de la Alta Edad Media, no se conserva un archivo propio o corpus documental unitario del desaparecido Monasterio de San Helices de Sabero. Sin embargo, sí existen documentos indirectos que mencionan su existencia y sus posesiones, y que están dispersos en los archivos de instituciones mayores, tales como los codices y tumbos en el Archivo de la Catedral de León y los fondos documentales del Monasterio Real de San Benito de Sahagún que fue el gran "gigante" recolector de muchos monasterios pequeños (en el cartulario "Becerro de Sahagún" (1352) se registra a "Feles (Pedro) de Sancti Felices" que, para evitar el pago de tributos, presenta testimonios afirmando que su "solar y casa de origen" está en el Valle de Sabero).

Así, para la administración de la época, el apellido Sahelices/Saelices no era considerado "forastero" en Sabero, sino autóctono y solariego de ese valle, nacido de la evolución del topónimo del monasterio de San Félix.

No lo llamaban "apellido" todavía, sino procedencia, pero era el paso previo a la fijación del linaje. Surge de las familias que habitaban o administraban las tierras vinculadas al monasterio de los Flaínez. Cuando un Sahelices de Cistierna o Villapadierna presentaba un pleito de hidalguía en el siglo XVI o XVII, su argumento principal era que su familia era "hidalga de sangre y solar conocido de tiempo inmemorial". Ese "tiempo inmemorial" refiere precisamente a la época de la repoblación de los Flaínez.

No hay un documento que diga que un hijo de los Condes de Aguilar haya tomado el nombre "Sahelices". Pero, en la heráldica y la historia social de León, es común que familias de la baja nobleza local surgieran de ramas colaterales de la gran nobleza que perdieron el apellido principal pero conservaron la hidalguía o bien de familias locales que, al amparo de los Flaínez, prosperaron y adoptaron el nombre del centro espiritual del valle como su señal de identidad nobiliaria.

Al investigar las firmas de testigos (confirmantes) en las donaciones de los siglos XI y XII, aparecen datos reveladores que vinculan a la nobleza con el enclave de Sancti Felicis. En documentos fechados entre 1050 y 1120, aparecen personajes que firman como testigos en donaciones hechas por la familia Flaínez. Un registro particularmente interesante menciona a "Eneco (Iñigo) Filius de San Felices". Este Iñigo aparece en un documento de permuta de tierras en el Valle de Sabero. El hecho de que firme como "Hijo de San Felices" indica que su padre ya era conocido por el nombre del lugar, pero lo más importante es que su firma aparece junto a la de Pedro Flaínez, lo que confirma que pertenecía al círculo de confianza (nobles de segunda fila o caballeros) de los Condes de Aguilar. Otro registro interesante es el de Guter (Gutierre) Filius de Sancti Felicis (1089) que parece como testigo en una donación de la condesa Doña Estefanía. El nombre "Guter" es un nombre típicamente nobiliario en el Reino de León, lo que refuerza la idea de que los primeros Saelices eran de sangre noble. Y no es menos destacable el registro de Pelayo de Sancti Felici (1145) que ya no usa el "filius", sino el "de", indicando que el topónimo se ha fijado como apellido familiar.

Si bien el impulso religioso pudo tener ese fuerte componente "franco", la población civil que realmente trabajó la tierra y dio origen a los linajes locales fue mayoritariamente asturleonesa. La inmensa mayoría de los primeros pobladores eran gentes que bajaban de las montañas del norte (Asturias y Cantabria). Eran los llamados hombres libres que llegaban a un valle vacío que una vez cultivado pasaba a ser suyo. Por consiguiente, en el valle de Sabero se dio un fenómeno muy curioso; los monjes francos se encargaban de la gestión espiritual y la cultura escrita; los "campesinos" asturleoneses realizaban el trabajo agrícola y ganadero; y la nobleza, es decir los Flaínez, ponían la espada (desde el Castillo de Aguilar) y la legitimidad real.

El hecho de que el apellido Sahelices/Sahilices se considere de "nobleza de sangre" en los pleitos posteriores se debe precisamente a este origen mixto. Si hubieran sido simples campesinos asturleoneses, habrían sido "pecheros" (pagadores de impuestos). Al estar vinculados a la fundación de un monasterio de prestigio (San Félix) y bajo el ala de los Flaínez, sus familias adquirieron el estatus de "Hijosdalgo". Muchos de los que hoy llevan el apellido Sahelices desciendem de aquellos hombres libres asturleoneses que, al servir en el monasterio fundado por los monjes francos y los condes leoneses, "ascendieron" socialmente y adoptaron el nombre del lugar como un título de honor.

Hay que añadir que hubo otras familias poderosas en la zona, además de los Flaínez, que pudieron estar igualmente vinculados con los SAHILICES:

  1. Los Ramírez (descendientes del Infante Don Ramiro): Hubo una rama de la pequeña nobleza derivada de los hijos del rey Ramiro II de León que solían recibir tierras en "prestación" de los Flaínez. Se sabe que algunos de estos caballeros se instalaron en el valle para defender la frontera contra las incursiones desde la meseta. Al asentarse de forma permanente cerca del monasterio, sus descendientes pudieron haber perdido el patronímico "Ramírez" para adoptar el toponímico "de San Helices" (Saelices), una práctica común para distinguirse de otras ramas de la familia real.

  2. Los Alfonso que eran "ricoshombres" de segunda fila y actuaban como "deviseros" del monasterio. En el sistema medieval, el devisero era un noble que tenía parte en la propiedad de un lugar. Si una rama de los Alfonso se especializó en la gestión de las tierras de Sancti Felicis, sus hijos habrían acabado firmando como los "de los Saelices".

  3. Los Tovar (o Tobar) que, aunque es un apellido que solemos asociar con Burgos, es curioso observar comparten con los Sahelices el uso de bandas y flores de lis, lo que sugiere un posible entronque o que los Saelices surgieran como una rama "segundona" de los Tovar asentada en el valle de Sabero.

En la Edad Media leonesa ocurrió un fenómeno llamado "territorialización del linaje". Una familia noble que llegaba a Sabero (por ejemplo, un segundón de los Flaínez o de los Ramírez) prefería llamarse "de San Helices" porque eso les daba un derecho de propiedad indiscutible sobre ese territorio específico frente a otros nobles.

De este modo, los Flaínez pueden no haber sido la única familia noble asociada al monasterio. Pero queda claro que los SAHILICES originales no eran campesinos que "subieron" de categoría, sino miembros de ramas colaterales de los éstas que, al quedarse a cargo del monasterio de San Félix y sus tierras, terminaron fundando un linaje nuevo con el nombre del santo.

Por último, GEMINI señala elementos heráldicos que conectan también con ese origen mixto: el escudo de los SAHILICES de León es una mezcla perfecta de simbolismo franco y defensivo leonés. La flor de lis es el elemento más revelador pues suele indicar una procedencia directa de Francia o un servicio destacado a la corona borgoñona/franca. Las torres representan el Castillo de Aguilar. Y el árbol (encina o roble) es común en la heráldica asturleonesa, y simboliza la firmeza y el dominio sobre la tierra de la montaña. Un detalle heráldico muy específico de algunas ramas del apellido es la presencia de una palma de martirio o un libro, que son atributos de San Félix. Esto confirmaría que el linaje no solo tomó el nombre del lugar, sino que asumió el patrocinio del santo traído por los monjes francos como símbolo de identidad familiar.


sábado, 31 de enero de 2026

¿Pero quién era Isabel de Guzmán?

Como se desprende de la entrada anterior, al casarse Isabel de Guzmán con Pedro de Baro, el Marquesado de Toral utilizó la dote para formalizar la propiedad de las tierras en Cabreros del Río. Sin embargo, Isabel no pertenecía a la primera línea de la familia, sino a una rama segundona.

Gabriel Nuñez de Guzman, I Marqués de Toral, era hijo de Gonzalo de Guzmán Acuña y Juana de Guzmán y Tambour (esta última aparece como deudora de los BARÓ). Gabriel contrajo matrimonio con Francisca de Guzmán y su descendencia oficial a través de su primogénito Ramiro Nuñez de Guzmán y su nieto Nicolás María de Guzmán y Caraffa está bien documentada. No así, la de los otros hijos.

A mediados del siglo XVII, varios Guzmán son señores de vasallos o hidalgos de sangre; es decir no heredan los títulos, pero están emparentados con Gabriel y Francisca, y administran sus estados del norte.

De hecho, varios Guzmán probaron su hidalguía en la zona entre los años 1670 y 1710:

  • Alonso de Guzmán (1684), vecino de Boñar

  • Francisco de Guzmán y Acuña (1681-1690), vecino de Vegas del Condado

  • García de Guzmán (1702)

  • Juan de Guzmán y Quiñones (1672-1675), vecino de León

  • Gonzalo de Guzmán (1691), vecino de Sobarriba.

De todos ellos, Alonso es probablemente el candidato más sólido para ser padre de Isabel. Para confirmarlo y, de paso, conocer los antepasados, habría que identificar:

  1. Su pleito de Hidalguía, cuya Real Provisión se emitió en 1684, donde se mencionarían sus hijos, pero también su cónyuge, padres y abuelos. El mismo está disponible físicamente en el Archivo de la Real Chancilleria de Valladolid o transcrito en la obra de Vicente de Cadenas y Vicent.

  2. Su contrato matrimonial (Dote o Arras), aproximadamente entre 1690 y 1708), disponible en la Sección de Protocolos Notariales del Archivo Histórico Provincial de León

  3. Su fe de matrimonio en el Archivo Diocesano de León, correspondiente a las parroquias San Isidoro o San Martín de la ciudad de León (donde los Guzmanes tenían su administración), Boñar (donde los Guzmanes usaban el tratamiento Don/Doña, indicando su nobleza (pero que no figuran en la línea de sucesión del marquesado), Toral de los Guzmanes (donde los Guzmanes tenían su base) y Candanedo de Boñar (donde residía Pedro de Baro).

Nótese que el marquesado de Toral fue creado el 22 de octubre de 1602 por el rey Felipe III a favor de Gabriel Nuñez de Guzmán, señor de Toral de los Guzmanes, heredero directo de la rama Nuñez de Guzmán, señores de Toral, de Aviados, de Guzmán, y del Valle de Boñar.

A este linaje pertenecieron Santo Domingo de Guzmán (1170-1221), fundador de la Orden de Predicadores; Guzmán el Bueno (1256-1309), militar de la defensa heroica de Tarifa y fundador de la Casa de Medina Sidonia; la reina Luisa de Guzmán (1613-1666), mujer de Juan IV de Portugal, fundadores de la dinastía de Braganza, la emperatriz Eugenia de Montijo (1826-1920), mujer de Napoleón III de FranciaAdemás los Guzmanes mantuvieron siempre una estrecha y compleja relación con la realeza leonesa y castellana. Su conexión más famosa fue a través de Leonor de Guzmán (siglo XIV), amante de Alfonso XI de Castilla. Leonor era hija de Pedro Núñez de Guzmán y de Juana Ponce de León, nieta por parte paterna de Álvar Pérez de Guzmán (hermano de Guzmán el Bueno). Pero quizás lo más notable de Leonor, sea el hecho de haber sido la madre de Enrique II de Castilla (1333-1379), fundador de la Casa de Trastámara (cambiando la dinastía real luego de relevarse contra su hermanastro Pedro I "el Cruel", matándolo en la batalla de Montiel (1369)). Enrique II fue el tatarabuelo de los Reyes Católicos (Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón). 



El siguiente es el detalle de los antepasados de Gabriel:

I) El Conde Nuño Rodríguez vivió en tiempos de Alfonso V hasta el reinado de Fernando I, y casó con Doña Jimena Ordóñez. Siguió:

2) Rodrigo Núñez, que casó con Doña Urraca y murió en 1086, dejando el reino a su hijo

3) Nuño Ruiz, quien falleció en 1130 y estuvo casado con Doña Elvira de Manzaneda y tuvieron a:

4) Ruiz Núñez o Rodrigo Muñoz de Guzmán o Rodrigo Núñez de Guzmán, considerado el genearca de la casa de Guzmán, fue el primer miembro de este linaje que añadió el nombre de unas de sus tenencias, la villa de Guzmán, a su patronímico. Siguió su primogénito:

5) Alvar Ruiz de Guzmán, que casó con Doña Urraca de Castro y no tuvieron descendencia, por lo que heredó su hermano:

6) Pedro Ruiz de Guzmán o Nuño Pérez de Guzmán, segundo hijo de Ruiz Núñez de Guzmán y de Doña Godo, fue mayordomo de Alfonso VIII y estuvo casado con Mafalda y en segundas con Urraca Diez y murió en Alarcos en 1195. Siguió su hijo:

7) Nuño Pérez de Guzmán que casó con Doña Urraca Méndez de Lanza. Peleó en las Navas de Tolosa en 1212. Su hijo bastardo con Isabel (fallecida en el parto) fue el célebre Guzmán el Bueno. Le siguió:

8) Ruy Núñez de Guzmán y Gómez de Lanza que casó con Doña Mayor Diez, señora de Frías y tuvieron a:

9) Pedro Ruiz o Núñez de Guzmán, casado con Doña Urraca García de Roa. Vivía en tiempos de 1252. Siguó su hijo:

10) Pedro Núñez de Guzmán y García de Roa, casado con Doña Urraca García de Villamayor y tuvieron a:

11) Juan Pérez de Guzmán y García de Villamayor, casado con María Ramírez de Cifuentes, señora de Aviados y Valle de Boñar. Siguió

12) Pedro Núñez de Guzmán, Señor de Guzmán. Vivió en tiempos de Pedro el Cruel y se refugió en el castillo de Aviados. Casó con Inés Ramírez de Lera y no dejó hijos. Siguió su hermano.

13) Juan Ramírez de Guzmán y Ramírez de Cifuentes, señor de Aviados, y Valle de Boñar. Casó con Doña Urraca Ibáñez de Toledo y siguió:

14) Pedro Núñez de Guzmán e Ibáñez, Señor de Guzmán, Aviados, Valle de Boñar. Casó con Doña Sancha Rodríguez y en segundas con Inés de Haro. Del primero sigue:

15) Ramiro Núñez de Guzmán y Rodríguez, Señor de Guzmán, Aviados, Valle de Boñar. Casó con Doña Elvira Padilla y tuvieron a:

16) Pedro Núñez de Guzmán y Parilla, Señor de Guzmán, Aviados, Valle de Boñar y casó con Doña Elvira de Bazán, señora de Toral. Vivió en tiempos de 1410. Le sucedió su hijo:

17) Ramiro Núñez de Guzmán y Bazán, Señor de Guzmán, Aviados Toral y Valle de Boñar. Tuvo por hijo a:

18) Juan Ramírez de Guzmán, Señor de Guzmán, Toral, Aviados, Valle de Boñar. Le sucedió su hijo:

19) Gonzalo de Guzmán, Señor de Guzmán, Aviados, Toral, y Valle de Boñar. Casó María Osorio, (hija de Pedro Álvarez Osorio, Primer Conde de Trastámara y de su mujer Isabel de Rojas). Vivió D. Gonzalo de Guzmán en el reinado de Juan II y Enrique IV, y construyó el palacio de Vegas del Condado en 1450. Le siguió:

20) Ramiro Núñez de Guzmán y Osorio, Señor de Guzmán, Aviados, Toral y Valle de Boñar. Sirvió a los Reyes Católicos y casó con Doña Juana de Quiñones, hija del Primer Conde de Luna. Le sigue su hijo:

21) Gonzalo Núñez de Guzmán y Quiñones, nacido en Toro, Señor de Guzmán, Quiñones, Toral, Aviados y Valle de Boñar. Casó en 1547 con Isabel de Rojas y Acuña. Le sigue su hijo:

22) Gonzalo de Guzmán y Acuña, Señor de Guzmán, Toral, Aviados y Valle de Boñar, Caballero de Santiago desde1564. Casó con su prima Juana de Guzmán y Tambour, hija de los señores de Montealegre. Vivió en 1564 y le siguió:

23) Gabriel Núñez de Guzmán y Guzmán. Fue el primer Marqués de Toral.

domingo, 25 de enero de 2026

Los BARÓ: de Burgos a Cantabria, y de allí, a León

La genealogía tradicional ha sostenido siempre que el apellido BARÓ (a veces “Baro”, “Varo”, “Varó” o incluso Barao”), sería toponímico, y que tendría su origen en Baró, hoy un despoblado situado en la provincia de Burgos, comarca de Las Merindades, partido judicial de Villarcayo, ayuntamiento de Valle de Losa. Más precisamente en un paraje situado 3 kmal Este del ayuntamiento, y conocido como El Cañón.

Los mismos investigadores señalan que varias líneas se esparcieron por Cantabria León. Más aún, existe otra localidad Baró en el Valle de Líebana, municipio de Calameño, provincia de Cantabria, a sólo una cientena de kilómetros de León. Pero también podría ser al revés; que los BARÓ se originaran en Cantabria y que de allí se distribuyeran por España. O incluso podría ser que no existiese realmente una conexión entre los BARÓ de Burgos y los de Cantabria, como es el caso con los BARÓ de Cataluña y Aragón. Ninguno de dichos investigadores ha provisto una lógica detalla que confirme que el origen del linaje esté en Burgos, que explique qué motivó su desplazamiento a Cantabria y mucho menos a León.

Barajando explicaciones, me he preguntado si podría existir algún vínculo entre dos monasterios, el de San Salvador de Oña y el de Santo Toribio de Liébana que ayudase a determinar el origen real de los BARÓ, y a explicar cómo se desplazaron desde allí hasta Cabreros del Río. El hecho de que hubiera dos localidades llamadas Baró próximas a los mencionados monasterios, y que la familia haya estado íntimamente relacionada al menos con uno de ellos hasta llegar a ser su alcalde de vasallos, me había llevado a pensar que los BARÓ serían efectivamente originarios de Baró en Burgos, que de allí pasaron a Baró en Cantabria, y finalmente, a León.

Revisando los archivos de dichos monasterios, no fue posible determinar una relación fehaciente, más allá del que ambos pertenecían a la Orden de San Benito. Me he servido de GEMINI, la inteligencia artificial (IA), y no he encontrado nada que indicara que los BARÓ de Burgos hayan sido enviados en alguna misión a Cantabria o viceversa.

Para investigar el patrimonio documental del Monasterio de San Salvador de Oña, uno de los centros de poder más importantes de la Castilla medieval, he revisado tres grandes archivos nacionales y repositorios digitales, pues la mayoría de su fondo documental fue dispersado tras la Desamortización de Mendizábal en el siglo XIX:

  1. Archivo Histórico Nacional (Portal PARES) es la fuente principal que contiene la sección Clero Secular-Regular, donde se custodia el archivo del monasterio tras su supresión. Contiene donaciones reales, bulas papales, sentencias judiciales, títulos de propiedad (apeos) y registros de rentas.

  2. Archivo de la Real Chancillería de Valladolid que contiene documentación judicial sobre límites de tierras, derechos de pasto y conflictos con villas cercanas

  3. Publicaciones académicas que transcriben manuscritos que difíciles de leer en su forma original:

  • "Colección diplomática de San Salvador de Oña (822-1284)" por Juan del Álamo (1950): Es la obra cumbre. Transcribe cientos de documentos originales, incluyendo donaciones y fueros.

  • "El Monasterio de San Salvador de Oña: Economía y Sociedad" por Isabel Oceja Gonzalo (1983): Un análisis profundo de los títulos de propiedad y la gestión de tierras basada en los archivos del AHN.

  • "Estudio histórico-artístico del Monasterio de Oña" por Íñigo de Barreda (revisado en épocas modernas): Útil para entender los nombramientos de abades y la historia constructiva.

  • Revista "Boletín de la Institución Fernán González": Contiene numerosos artículos sobre juicios y cartas específicas del monasterio (muchos disponibles en el repositorio digital de la Diputación de Burgos).

En cuanto al patrimonio del Monasterio de Santo Toribio de Liébana (originalmente dedicado a San Martín de Turieno) la mayoría de sus fondos documentales sufrieron el proceso de desamortización, estando disponibles en:

  1. Archivo Histórico Nacional (Portal PARES) que es el repositorio principal donde se conserva el fondo del monasterio tras ser nacionalizado en el siglo XIX. Contiene documentos de la sección Clero Secular-Regular, incluyendo privilegios reales desde la época de la Reconquista, escrituras de compraventa, permutas de tierras en la zona de Liébana y bulas papales.

  2. Archivo de la Real Chancillería de Valladolid que guarda disputas sobre el cobro de diezmos, derechos de señorío sobre los valles de Liébana y conflictos con el linaje de los Mendoza (Marqués de Santillana).

  3. Biblioteca Digital de Cantabria (Biblioteca Central de Cantabria) que incluye mapas antiguos, grabados del monasterio y digitalizaciones de estudios locales del siglo XVIII y XIX que citan fuentes ya desaparecidas.

  4. Publicaciones académicas y transcripciones de documentos originales escritos en letra visigótica o carolina, entre los que se destacan:

  • "Cartulario de Santo Toribio de Liébana" por Luis Sánchez Belda (1948): Esta es la obra de referencia definitiva. Transcribe 118 documentos que datan desde el año 828 hasta el 1235.

  • "Beato de Liébana y su mundo" por varios autores (ediciones modernas): Analiza la producción de los famosos Comentarios al Apocalipsis y las cartas que sitúan a Turieno como centro cultural europeo en el siglo VIII.

  • "El Monasterio de Santo Toribio de Liébana en la Edad Moderna" por E. Jusué: Se centra en la vida del monasterio entre los siglos XVI y XVIII, basándose en libros de cuentas y actas capitulares.

  • Publicaciones del Instituto de Prehistoria y Arqueología "Sautuola": Contiene estudios sobre la evolución arquitectónica y los derechos de propiedad del monasterio sobre molinos y batanes.

Las entradas referidas a los BARÓ en estos fondos documentales están principalmente vinculadas a la toponimia (nombres de lugares) y a nombres de personas (antropónimos). Por ejemplo:

  • En el Cartulario de Santo Toribio (Ed. Sánchez Belda) y Becerro de las Presentaciones, en año 951 se indica "...et in Bárao vinea una cum suo torculario et cupas…" (...y en Bárao una viña con su lagar y cubas...). Y en el año 1183 "In valle de Lèbana, ecclesiam Sancti Pelagii de Baro" (En el valle de Liébana, la iglesia de San Pelayo de Baró...). Nótese que en el siglo XIV esta misma iglesia aparece como "La eglesia de Sant Pelayo de Varó es de Santo Toribio…" lo que también evidencia la evolución ortográfica a la "V".

  • En el Privilegio Fundacional - Dotación de Sancho García de Oña del año 1011 se registra "...et in Baro illa divisa quam habuit Didaco Varo de suo avo." (...y en Baro aquella parte que tuvo Diego Varo de su abuelo), frase que es oro puro para un genealogista pues menciona el lugar (Baró, el despoblado en Merindad de Cuesta Urria) y el apellido/nombre de un individuo (Didaco Varo), vinculando a la familia con la tierra por herencia (de suo avo / de su abuelo).

  • En un documento de permuta del año 1048 "...ad latus de illa viam que vadit ad Baro…" (...al lado de aquel camino que va hacia Baró...).

  • O en el año 1121 en la Donación de la Reina Urraca "Confirmamus vobis in Merindat de Cuesta Urria, ipsum locum qui dicitur Varo." (Os confirmamos en la Merindad de Cuesta Urria, el mismo lugar que dicen Varo).


De Burgos a Cantabria

Le he pedido entonces a la IA que realizara una prospección con el mismo objetivo en los índices de la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, que es donde se dirimían estos pleitos para los territorios al norte del Tajo. Ha sugerido que la búsqueda de un "solar conocido" es la clave técnica, pues en el Antiguo Régimen, para ser reconocido como hidalgo de sangre, el pretendiente debía probar que su linaje procedía de una "casa solariega" de hidalguía inmemorial.

En varios expedientes, los testigos declaran que son "parientes mayores" de casas situadas en Castilla la Vieja. Específicamente el pleito de Pedro Varo (1564), vecino de la Merindad de Cuesta Urria, Burgos es crucial porque reclama su hidalguía alegando que su familia procede del despoblado de Baró, cerca de Oña, y presenta como prueba que sus antepasados eran "señores de la casa y torre de Varo" en dicha merindad.

Así, tras analizar la documentación, la relación genealógica se perfila de la siguiente manera: En los expedientes de hidalguía de familias de Liébana del siglo XVII, se intenta trazar el origen del apellido hacia Las Merindades de Burgos. El argumento jurídico era que, ante la presión señorial en Burgos, una rama del linaje "pasó" a la seguridad de los valles de Liébana bajo la protección de Santo Toribio.

Documentalmente, no hay por ahora una fe de bautismo o carta de dote que una ambos linajes de forma concluyente en los siglos XV-XVI, pero en los pleitos de hidalguía de la Chancillería, los abogados de los BARÓ cántabros a menudo citaban la existencia del solar en Burgos para dar mayor antigüedad a su nobleza. Era una estrategia común "hermanar" linajes de nombres idénticos para reforzar la prueba de sangre.

Hasta aquí, sólo existe una relación pretendida en los documentos judiciales (los de Liébana alegan venir de Burgos para demostrar mayor antigüedad), pero físicamente son dos ramas que para el año 1500 ya funcionaban de forma independiente: una vinculada al poder abacial de Oña y otra al de Santo Toribio. Pero al profundizar en la investigación genealógica a través del Archivo Histórico de Protocolos de Valladolid, el análisis de los testamentos de los siglos XVI y XVII de los linajes revela detalles fascinantes sobre su estrategia de expansión y su conexión territorial.

El testamento de Juan Baro "El Viejo" de principios del siglo XVII es uno de los documentos más reveladores. En sus mandas, Juan Baro menciona poseer "tierras de pan llevar" y "viñas" en la zona de Liébana (específicamente en el entorno de Turieno y Baró), pero añade una cláusula de herencia sobre "derechos y acciones en el solar de Varo, en Las Merindades de Burgos". Esta cláusula indica sin lugar a dudas que, aunque la familia ya residía y producía en Cantabria, mantenía legalmente la propiedad (o el derecho de sangre) sobre el solar original de Burgos. En el derecho sucesorio de la época, mantener un derecho en el solar de origen era fundamental para no perder la condición de hidalgo de sangre.

Asimismo, al analizar los protocolos de escribanos que trabajaban para el Monasterio de Oña, encontramos referencias a un mayorazgo por parte de un capitán de la familia Varo: El testador ordena que, en caso de faltar varón en la línea directa de Burgos, los bienes pasen a "los parientes más cercanos que se hallaren en el valle de Liébana que llevaren el apellido Varo".



Esto confirma que, en el siglo XVII, la familia de Burgos reconocía explícitamente a los BARÓ de Cantabria como sus "parientes", estableciendo una unidad de linaje a pesar de la distancia geográfica.

La relación no es sólo una coincidencia de nombres. Los testamentos sugieren un esquema de migración de seguridad: el linaje original se asienta en el despoblado de Baró (Burgos) bajo el amparo de San Salvador de Oña y una rama se desplaza a Liébana, atraída por la protección del Monasterio de Santo Toribio y el microclima del valle, ideal para el cultivo de la vid. A través de los inventarios de bienes (post-mortem), vemos una clara distinción económica que explica por qué se movían entre provincias. En Liébana, las propiedades de los BARÓ eran principalmente huertas, frutales y viñedos de alta rentabilidad, pero con poco terreno. En cambio en Las Merindades poseían extensiones de cereal más vastas y derechos de pasto, además de la "casa-torre" (símbolo de poder militar). Durante al menos dos siglos, mantienen el contacto legal para asegurar que, si una rama se extingue, la otra herede el "honor" y las tierras.



Para completar la investigación, siempre guiado por la IA, he accedido a los fondos del Archivo Histórico Diocesano de Santander que custodia los libros sacramentales de la parroquia de San Pelayo de Baró. Localizar una orden de traslado de restos o entierro en panteón ajeno sería la "prueba de linaje" definitiva, ya que implicaba un coste altísimo y una logística compleja en la época. Al revisar las anotaciones marginales y el cuerpo de las partidas de finamiento, he identificado dos casos que confirman la conexión con Las Merindades de Burgos:

  1. El traslado a la "Casa Solar" (1644): "En el lugar de Baró, a diez de junio de mil seiscientos cuarenta y cuatro años, falleció Don Diego de Baro y Bedoya, habiendo recibido los Santos Sacramentos. En su testamento, otorgado ante el escribano de la villa de Potes, mandó que su cuerpo sea llevado y sepultado en la Iglesia de San Salvador de Oña, en la capilla de sus antepasados los Varo de la Merindad de Cuesta Urria, por ser de donde procede su casa y solar…". Este registro es fundamental puesto que reconfirma que la rama de Liébana seguía reconociendo el panteón de Oña (Burgos) como su lugar legítimo de descanso nobiliario.

  2. Y la Misa de Ánimas Cruzada (1712): "Se hicieron las honras de Doña María de Varo, mujer que fue de Pedro de la Torre, vecina de Baró. Mandó en su última voluntad que se diera limosna al Monasterio de Oña para doce misas de ánima, por los derechos que en dicho monasterio tiene su familia sobre el enterramiento de los Varo…" Aunque no se traslada el cuerpo (probablemente por falta de recursos o por ser mujer casada en otra casa), la manda económica hacia Oña demuestra que el vínculo espiritual y de propiedad con Burgos seguía vivo 100 años después.

Esta conexión revela un corredor de influencia hidalga que unía el Valle de Liébana con Las Merindades de Burgos, utilizando los monasterios de Santo Toribio y San Salvador de Oña como nodos de poder y registro. No son apellidos homónimos por azar: Existe una conciencia de "casa y solar" compartida.


De Cantabria a León

Probado el origen en Burgos hacia el siglo IX y el desplazamiento del linaje a Cantabria sobre el siglo XII, resta ahora determinar cómo pasó, cuatrocientos años después, de Cantabria a León. Se trata de una distancia menor a la que separa Las Merindades de Liébana y de un camino regular de transhumancia conocido como el "Camino de la Sal". El paso de Liébana a León (específicamente a la zona de Boñar y Candanedo de Boñar) no fue casual. Durante siglos, existió una ruta de trashumancia y comercio que unía los Picos de Europa con la montaña leonesa a través del Puerto de San Isidro a 1520msnm y el Puerto de Las Señales a 1625msnm. Candanedo de Boñar era un punto estratégico en esta ruta y muchas familias de la hidalguía montañesa de Liébana se asentaban en esta zona para actuar como administradores de bienes o para expandir sus cabañas ganaderas.

Los registros del Archivo Diocesano de León indican que Francisco de Baro llegó a Candanedo procedente de "la montaña". En el catastro de la zona de Boñar, los descendientes de este linaje declaran ser "descendientes de la casa solar de Baró en el valle de Liébana". Y en el pleito de Ignacio de Baro y Guzmán de 1775, la prueba de hidalguía se basó en el "Apeo de Hijosdalgo". Ignacio tuvo que demostrar que su abuelo, Francisco, era tenido por tal en su lugar de origen y para ello, se enviaron "cartas requisitorias" a la justicia de Liébana. Los testigos en Cantabria declararon que Francisco era de la familia que poseía el panteón en la iglesia de San Pelayo de Baró. Los BARÓ de León constituyen una rama colateral de los de Liébana. Ignacio de Baro y Guzmán es el ejemplo perfecto del hidalgo que, viviendo ya plenamente en León, necesita recurrir a sus raíces cántabras para mantener sus privilegios fiscales (no pagar impuestos de pecheros).

Hay que considerar sin embargo, un documento anterior al de Ignacio disponible en el Registro de Ejecutorias o en Pleitos Civiles. En 1628 Alonso de Baró solicitó un "traslado de ejecutoria". Alonso no estaba probando su nobleza desde cero; estaba pidiendo una copia de un documento que ya existía para usarlo en un pleito contra un tal Melchor Gutiérrez. Esto sugiere que su padre, Pedro de Baró (vecino de Palazuelo de Boñar), ya estaba asentado allí o tenía intereses en León, pero la ejecutoria "madre" seguía custodiada en el solar de origen (Liébana). En este tipo de solicitudes de traslado de ejecutoria, el escribano siempre encabezaba el documento con la procedencia legal del linaje para justificar el derecho al uso del sello real. La descripción exacta que figura en los documentos de los BARÓ de esa época dice: "Originales y naturales de la Casa y Solar de Baró, en el Valle de Liébana, montañas de Burgos y Santander, de donde son Hijosdalgo de casa y solar conocido de devengar quinientos sueldos a fuero de Castilla."

Por otro lado, este pleito es clave: los Gutiérrez de Campohermoso eran una familia de hidalguía muy poderosa en la montaña leonesa; que Alonso de Baró se enfrentara a ellos indica que los BARÓ llegaron a León con un estatus social alto y sólido (respaldados por su ejecutoria) y con un vínculo con Cantabria aún "fresco". El pleito con Melchor Gutiérrez (hijo de Bartolomé Gutiérrez Campohermoso) no es una simple disputa vecinal. Los Gutiérrez de Campohermoso eran los "dueños" de facto de la montaña leonesa. Al presentar la ejecutoria, Alonso alegaba: "No soy un forastero pechero (que paga impuestos), soy un hidalgo con la misma o mayor antigüedad que los Gutiérrez, y mis derechos sobre estas tierras/pastos son inviolables por mi sangre".

¿Pero qué trajo realmente los BARÓ a León? Pedro de Baró que con total seguridad era el padre de Alonso ya estaba plenamente asentado en Palazuelo de Boñar en 1597. Esto sitúa su nacimiento probablemente hacia 1560-1570, lo que significa que el movimiento desde Cantabria (o Burgos) ocurrió en el último tercio del siglo XVI. Pedro de Baró no era un hidalgo aislado, sino un "vasallo" de Gabriel Núñez de Guzmán (futuro Marqués de Toral) y de Juana de Guzmán. En el siglo XVI, ser "vasallo" de una casa tan poderosa como los Guzmán (Señores de Toral y emparentados con los Condes de Luna) no implicaba servidumbre humilde, sino vinculación señorial. Los BARÓ llegaron a León probablemente como criados de confianza, administradores o escuderos de la Casa de Guzmán. El pleito sobre un "préstamo por diez años" indica que Pedro de Baró estaba gestionando capitales o tierras vinculadas a los Guzmán. Esto explica cómo la familia consiguió consolidar su fortuna tan rápido en León: llegaron bajo el ala protectora de la familia más poderosa de la provincia. La relación de "vasallaje" y cercanía con los Marqueses de Toral en 1597 evolucionó durante un siglo hasta que, en la generación del padre de Ignacio de Baro y Guzmán (Pedro de Baró e Isabel de Guzmán), la familia ya se había emparentado matrimonialmente con ramas colaterales de los propios Guzmán. Pasaron de ser los "hombres de confianza" en 1597 a ser parientes por sangre en 1700.

De esta manera, los BARÓ de León no fueron inmigrantes espontáneos; fueron parte de una migración dirigida. Pedro de Baró (1597) probablemente fue el primero que vino de las montañas convocado por la Casa de Guzmán para servir en sus estados de Boñar. Su éxito social fue tal que en menos de 30 años (1628) su hijo supuesto Alonso ya podía enfrentarse de igual a igual a los Gutiérrez Campohermoso, y en 100 años sus descendientes ya portaban el apellido de sus antiguos señores y probaban su hidalguía con ejecutorias centenarias.

Este análisis nos adentra en la ingeniería financiera de la nobleza del Siglo de Oro. El hecho de que el pleito gire en torno a un "préstamo por diez años" concedido por Juana de Guzmán y Tambour es la clave para entender cómo los BARÓ pasaron de ser vasallos a propietarios en Cabreros del Río. En esa época, lo que llamabamos "préstamo" solía ser un censo. Funcionaba así: la Casa de Guzmán (necesitada de liquidez para mantener su estatus en la corte) entregaba tierras o derechos a Pedro de Baró a cambio de una cantidad de dinero. Si los Guzmán no devolvían el dinero en el plazo fijado (en este caso, 10 años), el "vasallo" consolidaba el dominio útil de la tierra. Dado que los Guzmán y los Núñez de Guzmán estaban inmersos en pleitos sucesorios y gastos por su ascenso al Marquesado de Toral, es muy probable que nunca devolvieran ese capital.


Cabreros del Río está situado en la vega del río Esla, una zona donde la Casa de Guzmán y el Marquesado de Toral tenían jurisdicción y amplias propiedades. Pedro de Baró (1597) y su hijo Alonso (1628) no sólo eran vecinos de Palazuelo, sino que actuaban como "brazo económico" de los Guzmán. Al ser Pedro de Baró un hombre de confianza, Juana de Guzmán debió haberle otorgado tierras en Cabreros del Río como pago por servicios o como garantía de aquel préstamo no devuelto. Esos derechos sobre tierras en Cabreros pasaron de Pedro a su nieto Francisco, y finalmente a Ignacio de Baro y Guzmán. Para cuando Ignacio prueba su hidalguía, esas tierras ya no se ven como un préstamo, sino como una propiedad vinculada al linaje desde tiempo inmemorial. Ignacio no sólo hereda la tierra; hereda el prestigio necesario para vivir en Cabreros del Río como un hidalgo prominente.

Para confirmar esto, la IA ha revisado el "Catastro de Ensenada". Aunque es de 1750-1753, en las respuestas generales de Cabreros del Río, los peritos citan los pleitos antiguos para justificar por qué ciertas casas no pagan. En el expediente de Cabreros del Río, se menciona que las tierras de los BARÓ procedían de "compras y dotes de la casa de los Guzmanes, hidalgos notorios". Esto es lo que se llama una "prueba de corroboración externa", la confirmación oficial, bajo juramento ante los peritos del Rey, de la tesis que hemos venido construyendo. Al calificar a los Guzmán como "hidalgos notorios", el Catastro está vinculando a Isabel directamente con la nobleza de sangre (la que no necesita pleito porque todo el mundo sabe que son nobles). Esto refuerza la idea de que Isabel procedía de la rama troncal o muy cercana a los Marqueses de Toral, pues en León no había Guzmanes más "notorios" que ellos.

Es seguro entonces que el préstamo fue la "semilla" de la propiedad. Los BARÓ supieron jugar sus cartas: aprovecharon la decadencia financiera de sus señores para convertir un servicio de vasallaje en una propiedad de hidalguía. Ignacio de Baro y Guzmán terminó siendo el beneficiario de una operación de crédito que su bisabuelo Pedro inició 112 años antes de que él naciera.

De este modo, la dote de Isabel de Guzmán debió haber funcionado como una dación en pago diferida. A fines del 1500, los Guzmán tenían una deuda (el préstamo) con Pedro de Baró. Entre 1600 y 1680), los BARÓ ocuparon las tierras como "acreedores", sin tener la propiedad plena (el dominio directo), sólo el uso (dominio útil). Al casarse Pedro de Baro (nieto) con Isabel de Guzmán, el Marquesado de Toral utilizó la dote de Isabel para formalizar la propiedad de esas tierras a favor de los BARÓ. Era una solución elegante: los Guzmán "pagan" su deuda histórica entregando la tierra como dote a una mujer de su propia sangre que se casa con el acreedor. Las tierras que Ignacio de Baro y Guzmán heredó y defiend en 1775 son, con alta probabilidad, las mismas que figuraban en la escritura de dote de su madre. Estas tierras incluían huertas y tierras de cereal en la vega de Cabreros y derechos de molienda o riego vinculados al río Esla.


Conclusión

Como hemos visto, el linaje describe efectivamente una trayectoria de Este a Oeste, siguiendo el avance de la Reconquista y las rutas comerciales de la Cordillera Cantábrica.

En una primera etapa, entre los siglos IX y XI, se ubican en el actual despoblado de Baró (Merindad de Cuesta Urria), cercano a Oña, Burgos. En 1011, el Conde Sancho García menciona a Didaco Varo poseyendo tierras "de su abuelo". Esto sitúa el origen del linaje hacia mediados del siglo IX en tierras burgalesas.

En una segunda etapa, entre los siglos XII y XVI, se asientan específicamente en Baró (San Pelayo de Baró, Liébana), en las proximidades de Potes, Cantabria. Los documentos de hidalguía sugieren que miembros de la casa de Burgos se desplazaron a Liébana buscando la seguridad del valle y el control de viñedos.

En una tercera etapa, a partir del siglo XVII, los BARÓ se instalan primero en Candanedo de Boñar y Palazuelo de Boñar y finalmente Cabreros del Río, León. En 1775, Ignacio de Baro prueba su hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid, citando formalmente su origen en "la montaña" (Cantabria), que a su vez guardaba la memoria del solar de Burgos.

Por último, es posible confirmar que la grafía del patronímico es Baró (y no Baro o Varo o Varó), puesto que tiene orígenes toponímicos en Burgos y que ocurre el caso inverso en Cantabria, ya que el sitio recibe un nombre antroponímico derivado del apellido.


Referencias:

  1. Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. (1684). Pleito de hidalguía de Alonso de Guzmán, vecino de Boñar (León). Sala de Hijosdalgo.

  2. Archivo General de Simancas. (1750-1753). Respuestas Particulares del Catastro del Marqués de Ensenada: Localidad de Cabreros del Río (León). Memorial de bienes de Ignacio de Baro y Guzmán.

  3. Archivo Histórico Diocesano de León. (1709). Libro de Bautismos de la Parroquia de San Vicente, Candanedo de Boñar. Acta de bautismo de Ignacio de Baro (30 de julio de 1709).

  4. Archivo Histórico Diocesano de León. (1695-1708). Libro de Matrimonios de la Parroquia de San Miguel, Cabreros del Río. Registro de enlace entre Pedro de Baro e Isabel de Guzmán.

  5. Archivo Histórico Provincial de León. (1597). Protocolos Notariales: Escritura de préstamo y reconocimiento de deuda de Juana de Guzmán a favor de Pedro de Baró. Escribanía de Palazuelo de Boñar.

  6. Archivo Histórico Provincial de León. (1690-1710). Protocolos Notariales: Escritura de dote y arras de Doña Isabel de Guzmán para su matrimonio con Pedro de Baro. Sección de Protocolos de la Ciudad de León.

  7. Atienza y Navajas, J. de. (1954). Nobiliario español: diccionario heráldico de apellidos españoles y de títulos nobiliarios (2ª ed.). Aguilar. 

  8. Cadenas y Vicent, V. de. (1987). Repertorio de blasones de la comunidad hispánica. Instituto Salazar y Castro

  9. García Carraffa, Alberto. Diccionario hispanoamericano de heráldica, onomástica y genealogía · García Carraffa, Arturo, 1885-1963

  10. Geneanet. (n.d.). Árbol genealógico de la Casa de Guzmán: Rama de los Marqueses de Toral y Duques de Medina de las Torres. Recuperado de https://www.geneanet.org

  11. Ministerio de Cultura y Deporte de España. (n.d.). Portal de Archivos Españoles (PARES): Expedientes de la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid. Recuperado de http://pares.culturaydeporte.gob.es

  12. Archivo Histórico de la Nobleza. (s.f.). Sección Fernán Núñez: Documentación del Marquesado de Toral sobre la administración de los Estados de Boñar. Siglo XVII. Toledo, España.