Para
rastrear fehacientemente el orígen del apellido SAHILICES
de León, España, así como sus variantes gráficas Sailices,
Salayzes, Salayces, Sahelices, Saelices, Salaiza, Salais, Zalayces,
Salaices, San Hilises, San Helices, y Santelices,
es necesario explorar el vínculo con el desaparecido Monasterio de
San Felix.
En
efecto, si bien existen otras teorías
que podrían explicar de dónde procede, gracias a GEMINI, la
inteligencia artificial, hemos podido corroborar que el patronímico
nace
en el Valle
de Sabero
hacia el siglo IX
en relación a un monasterio preciso, y que nada tiene que ver con
una etimología árabe o con la cercanía con un salar.
Al estudiar la genealogía de la montaña oriental leonesa hemos
comenzado por el Archivo
de la Real Chancillería de Valladolid.
Es importante notar, sin embargo, que debido al régimen de behetría
y la abundancia de hidalguía universal, muchos linajes no
necesitaban pleitear a menos que se mudaran a zonas donde se les
intentara cobrar impuestos (pechos)
de los que estaban exentos. En
el archivo, se identificaron a las siguientes personas:
Lope
de Santelices (1524): vecino de León, con el expediente más
antiguo.
Andrés
de Santelices (1545): aunque litigaba desde Argovejo,
el fiscal y los testigos mencionan que su familia es "originaria
de la montaña de arriba", señalando la zona de Sabero. Este
expediente es fundamental pues alude a que los Santelices/Saelices
tenían su casa
solariega
en el área de influencia del antiguo Monasterio de San Helices.
Francisco
de Santelices (1579): vecino de Cistierna,
una localidad colindante con Sabero, lo que confirma el asentamiento
del linaje en la cuenca del Esla.
Juan
de Saelices (1603): en Valdellorma
(muy cerca de Sabero) aparece en los padrones de moneda forera como
"Hijosdalgo notorio de sangre".
Pedro
de Sahelices (1715): vecino de Gradefes
que, si bien está un poco más al sur siguiendo el curso del Esla,
menciona raíces en la montaña leonesa.
Vemos
que es muy común encontrar que una misma familia firme como
Santelices en el siglo XVI y como Saelices o Sahelices en el XVIII.
Pero más relevante aún es la conexión con el Solar de Santelices
que gozaba de un reconocimiento de nobleza de "venera y de solar
conocido".
Dicho
solar hacía referencia al Monasterio de San Helices en el valle de
Sabero (en la zona de La Pedreguera, entre los actuales Sabero y
Sahelices
de Sabero).
El nombre del monasterio pasó de Sancti
Felicis
a San
Felices,
luego a San
Helices (por
la aspiración de la 'f' inicial) y finalmente a las formas que han
perdurado hasta nuestros días, principalmente Saelices y Sahelices.
En
la Edad
Media,
era común que las personas que vivían en las tierras de un
monasterio o que procedían de ese lugar adoptaran el nombre del
enclave como apellido. Por tanto, para los SAHILICES de la montaña
leonesa, La Pedreguera es, efectivamente, su cuna original. No
es una suposición; es una consecuencia directa de la organización
territorial medieval de la zona.
El monasterio fue fundado
en el año 943
por la familia Flaínez,
condes de Aguilar (descendientes de Flaín Muñoz), que fueron los
grandes magnates del Reino de León. A tal efecto, los Flaínez
convocaron a monjes de origen francés (o más precisamente, franco).
Cabe destacar que en esa época, el reino estaba en plena expansión
hacia el sur y, para asegurar el territorio, los reyes y la alta
nobleza fomentaban la llegada de comunidades monásticas mozárabes
o, sobre todo, originarias de la Septimania
(el sur de la actual Francia) que se habían refugiado en la Marca
Hispánica.
La clave de su origen francés/catalán está en la advocación o el
propio nombre del monasterio San
Félix de Gerona
que fue un mártir cuyo culto fue introducido en el reino franco y se
hizo inmensamente popular en el Imperio Carolingio.
Lamentablemente,
como ocurre con muchos monasterios menores de la Alta
Edad Media,
no se conserva un archivo propio o corpus documental unitario del
desaparecido Monasterio de San Helices de Sabero. Sin embargo, sí
existen documentos indirectos que mencionan su existencia y sus
posesiones, y que están dispersos en los archivos de instituciones
mayores, tales como los codices y tumbos en el Archivo
de la Catedral de León
y los fondos documentales del Monasterio
Real de San Benito de Sahagún
que fue el gran "gigante" recolector de muchos monasterios
pequeños (en el cartulario "Becerro de Sahagún" (1352), por ejemplo, se
registra a "Feles
(Pedro) de Sancti Felices"
que, para evitar el pago de tributos, presenta testimonios afirmando
que su "solar y casa de origen" está en el Valle de
Sabero).
Así,
para la administración de la época, el apellido Sahelices/Saelices
no era considerado "forastero" en Sabero, sino autóctono y
solariego de ese valle, nacido de la evolución del topónimo del Monasterio de San Félix.
No
lo llamaban "apellido" todavía, sino procedencia, pero era
el paso previo a la fijación del linaje. Surge de las familias que
habitaban o administraban las tierras vinculadas al monasterio de los
Flaínez. Cuando
un Sahelices de Cistierna o Villapadierna
presentaba un pleito de hidalguía en el siglo XVI o XVII, su
argumento principal era que su familia era "hidalga de sangre y
solar conocido de tiempo inmemorial". Ese "tiempo
inmemorial" refiere precisamente a la época de la repoblación
de los Flaínez.
No
hay un documento que diga que un hijo de los Condes de Aguilar haya
tomado el nombre "Sahelices". Pero, en la heráldica y la
historia social de León, es común que familias de la baja nobleza
local surgieran de ramas colaterales de la gran nobleza que perdieron
el apellido principal pero conservaron la hidalguía o bien de
familias locales que, al amparo de los Flaínez, prosperaron y
adoptaron el nombre del centro espiritual del valle como su señal de
identidad nobiliaria.
Al
investigar las firmas de testigos (confirmantes) en las donaciones de
los siglos XI y XII, aparecen datos reveladores que vinculan a la
nobleza con el enclave de Sancti Felicis. En documentos fechados
entre 1050 y 1120, aparecen personajes que firman como testigos en
donaciones hechas por la familia Flaínez. Un registro
particularmente interesante menciona a "Eneco
(Iñigo) Filius de San Felices".
Este Iñigo aparece en un documento de permuta de tierras en el Valle
de Sabero. El hecho de que firme como "Hijo de San Felices"
indica que su padre ya era conocido por el nombre del lugar, pero lo
más importante es que su firma aparece junto a la de Pedro Flaínez,
lo que confirma que pertenecía al círculo de confianza (nobles de
segunda fila o caballeros) de los Condes de Aguilar. Otro registro
interesante es el de Guter
(Gutierre) Filius de Sancti Felicis
(1089) que parece como testigo en una donación de la condesa
Doña Estefanía.
El nombre "Guter" es un nombre típicamente nobiliario en
el Reino de León, lo que refuerza la idea de que los primeros
Sahelices eran de sangre noble. Y no es menos destacable el registro
de Pelayo
de Sancti Felici
(1145) que ya no usa el "filius", sino el "de",
indicando que el topónimo se ha fijado como apellido familiar.
Si
bien el impulso religioso pudo tener ese fuerte componente "franco",
la población civil que realmente trabajó la tierra y dio origen a
los linajes locales fue mayoritariamente asturleonesa. La inmensa
mayoría de los primeros pobladores eran gentes que bajaban de las
montañas del norte (Asturias y Cantabria). Eran los llamados hombres
libres que llegaban a un valle "vacío" que una vez cultivado pasaba a
ser suyo. Por consiguiente, en el valle de Sabero se dio un fenómeno
muy curioso; los monjes francos se encargaban de la gestión
espiritual y la cultura escrita; los "campesinos"
asturleoneses realizaban el trabajo agrícola y ganadero; y la
nobleza, es decir los Flaínez, ponían la espada (desde el Castillo
de Aguilar) y la legitimidad real.
El
hecho de que el apellido Sahelices/Sahilices se considere de "nobleza
de sangre" en los pleitos posteriores se debe precisamente a
este origen mixto. Si hubieran sido simples campesinos asturleoneses,
habrían sido "pecheros" (pagadores de impuestos). Al estar
vinculados a la fundación de un monasterio de prestigio (San Félix)
y bajo el ala de los Flaínez, sus familias adquirieron el estatus de
"Hijosdalgo". Muchos de los que hoy llevan el apellido
Sahelices descienden de aquellos hombres libres asturleoneses que, al
servir en el monasterio fundado por los monjes francos y los condes
leoneses, "ascendieron" socialmente y adoptaron el nombre
del lugar como un título de honor.
Hay
que añadir que hubo otras familias poderosas en la zona, además de
los Flaínez, que pudieron estar igualmente vinculados con los
SAHILICES:
Los
Ramírez (descendientes del Infante Don Ramiro): Hubo una rama de la
pequeña nobleza derivada de los hijos del rey Ramiro
II de León
que solían recibir tierras en "prestación" de los
Flaínez. Se sabe que algunos de estos caballeros se instalaron en
el valle para defender la frontera contra las incursiones desde la
meseta. Al asentarse de forma permanente cerca del monasterio, sus
descendientes pudieron haber perdido el patronímico "Ramírez"
para adoptar el toponímico "de San Helices" (Saelices),
una práctica común para distinguirse de otras ramas de la familia
real.
Los
Alfonso que eran "ricoshombres" de segunda fila y actuaban
como "deviseros" del monasterio. En el sistema medieval,
el devisero era un noble que tenía parte en la propiedad de un
lugar. Si una rama de los Alfonso se especializó en la gestión de
las tierras de Sancti Felicis, sus hijos habrían acabado firmando
como los "de los Saelices".
Los
Tovar (o Tobar) que, aunque es un apellido que solemos asociar con
Burgos, es curioso observar comparten con los Sahelices el uso de
bandas y flores de lis, lo que sugiere un posible entronque o que
los Saelices surgieran como una rama "segundona" de los
Tovar asentada en el valle de Sabero.
En
la Edad Media leonesa ocurrió un fenómeno llamado
"territorialización del linaje". Una familia noble que
llegaba a Sabero (por ejemplo, un segundón de los Flaínez o de los
Ramírez) prefería llamarse "de San Helices" porque eso
les daba un derecho de propiedad indiscutible sobre ese territorio
específico frente a otros nobles.
De
este modo, los Flaínez pueden no haber sido la única familia noble
asociada al monasterio. Pero queda claro que los SAHILICES originales
no eran campesinos que "subieron" de categoría, sino
miembros de ramas colaterales de éstas que, al quedarse a cargo
del monasterio de San Félix y sus tierras, terminaron fundando un
linaje nuevo con el nombre del santo.
Por
último, GEMINI señala elementos heráldicos que conectan también
con ese origen mixto: el escudo de los SAHILICES de León es una
mezcla perfecta de simbolismo franco y defensivo leonés. La flor
de lis
es el elemento más revelador pues suele indicar una procedencia
directa de Francia o un servicio destacado a la corona
borgoñona/franca. Las torres
representan el Castillo de Aguilar. Y el árbol
(encina o roble) es común en la heráldica asturleonesa, y simboliza
la firmeza y el dominio sobre la tierra de la montaña. Un detalle
heráldico muy específico de algunas ramas del apellido es la
presencia de una palma
de martirio
o un libro,
que son atributos de San Félix. Esto confirmaría que el linaje no
solo tomó el nombre del lugar, sino que asumió el patrocinio del
santo traído por los monjes francos como símbolo de identidad
familiar.