Sabemos
positivamente que se trata de un proyecto muy ambicioso, si no
imposible. No es factible trazar todas
las ramas de los BARÓ, aún teniendo ya un
claro registro de su origen en Líebana y
de su expansión
por diferentes regiones de la Península, incluso de América. No
siempre hay documentación, especialmente en los siglos más
tempranos, y no siempre es posible hacer inferencias desde la
historia y/o otras disciplinas.
En varias ocasiones hemos referido al
pleito de hidalguía (1540) de Juan de Baro, vecino de
Cuzcurrita
de Río Tirón, La
Rioja. Y siempre hemos pensado que sería un descendiente de
alguno de los BARÓ que estaban en la zona, principalmente en Grañón
y Herramélluri,
desde el siglo X. Pero, consultando el expediente, vemos que su
bisabuelo era del Valle
de Camargo, asi que no tenemos más remedio que registrar una
rama del clan de la que no teníamos constancia hasta ahora.
Para
rastrear la genealogía de Juan de Baro debemos remitirnos a los
archivos de la Real
Chancillería de Valladolid, que
es
tribunal donde los hidalgos del norte de España debían litigar sus
"Pleitos de Hidalguía" para demostrar que estaban exentos
del pago de pechos
(impuestos) reservados al estado llano. Él
era hijo de Diego
de Baro,
también
vecino
del
mismo pueblo; nieto de Lope
de Baro,
y
bisnieto de Pedro
de Baro,
estos últimos, procentes
de la zona de Trasmiera,
puntualmente
del Valle
de Camargo. El
bisabuelo, también
citado en algunos documentos como Pero de Baro (aprox. 1450-1480) fue
el primer miembro del linaje que consolidó la presencia de la
familia en la zona de Santo
Domingo de la Calzada y sus alrededores (como Cuzcurrita).
Es
muy probable que Pedro de Baro saliera de Camargo porque, como hijo
segundón (que no heredaba la casa principal), buscó fortuna en las
tierras ricas en vino y cereal de Cuzcurrita, donde su nobleza le
permitía destacar sin tener que labrar la tierra con sus propias
manos. En el siglo XVI, el Valle de Camargo no era una unidad
administrativa única, sino un conjunto de concejos
(Maliaño,
Muriedas,
Revilla,
Camargo, etc.) donde los BARÓ
dejaron huella. Los
documentos
más importante para rastrear hidalgos en Cantabria antes de 1540 son
los Apeamientos de la Merindad
de las Asturias de Santillana (1404 y posteriores
actualizaciones). En estos registros, los BARÓ
aparecen como "escuderos" y "hombres de honor".
Se les vincula específicamente con solares en el Valle de Camargo,
donde poseían tierras que no pagaban tributos al rey,
sino que eran de behetría
o de hidalguía pura. Además,
se registran Pleitos
de Tablas, documentos que
registraban
quién tenía derecho a sentarse en los bancos de la iglesia y quién
podía ser elegido para cargos públicos. En el Archivo Municipal de
Camargo y en el Archivo Histórico Provincial de Cantabria, existen
menciones a miembros de la familia ocupando el cargo de Regidor
o Procurador
del valle durante el siglo XV y principios del XVI. Estos documentos
confirman que los BARÓ
de Camargo eran "Parientes Mayores" en la zona, lo que
explica por qué Juan de Baro, en 1540, pudo ganar su pleito tan
fácilmente: su apellido ya estaba "limpio" y registrado en
los libros de hidalguía de la montaña.
La
mayoría de los tratadistas (como Lope García de Salazar en sus
Bienandanzas
e Fortunas)
sitúan a los BARÓ
como un linaje antiguo de la Merindad de Trasmiera. Pedro de Baro
pudo
haber llegado
a La Rioja siguiendo las rutas comerciales de la lana o por alianzas
matrimoniales con otras familias de la zona (como los Velasco
o los Salazar).
Al establecerse allí, fundó una "rama menor" que mantuvo
el prestigio del solar original, permitiendo que su bisnieto,
Juan de Baro, ganara el pleito de 1540 casi un siglo después.
Pero
también
Pedro
perfectamente pudo haber sido descendiente de los
BARÓ que seis siglos antes ya estaban en La Rioja Alta. La
presencia de los BARÓ
(o Baru, Baroñ) en la zona del valle del río Tirón y el alto Oja
(Grañón, Herramélluri, Alcuende) está documentada en el
Cartulario de San
Millán de la Cogolla y en el de Santo
Domingo de la Calzada mucho antes de las oleadas migratorias del
siglo XIV.
De
hecho, ¿por
qué alguien haría mención al Valle de Camargo cuando hay BARÓ
instalados allí desde tiempos inmemoriales? La respuesta a este
interrogante nos cambia
la perspectiva: no hablamos de una migración de ida y vuelta, sino
de la supervivencia de un linaje autóctono riojano que, para
sobrevivir legalmente en el siglo XVI, tuvo que "re-etiquetarse"
bajo los estándares de la nobleza del norte. Así,
los
BARÓ
de Cuzcurrita de 1540 podrían ser descendientes directos de aquellos
repobladores del siglo X que nunca se fueron de La Rioja.
Ocurre
que en
1540, para probar la hidalguía, los tribunales de la Chancillería
eran muy escépticos con los linajes "locales" porque era
una zona de mucha mezcla social;
los
jueces daban mucha más credibilidad a quien decía venir de un Solar
de la Montaña (Cantabria/Asturias).
Quizás Juan de Baro, al armar su pleito, hiciera lo que muchos hidalgos
riojanos de la época: vincular su linaje con una casa solariega
cántabra para asegurar el veredicto positivo. Era una estrategia
jurídica común: aunque la familia llevara 500 años en Grañón o
Cuzcurrita, afirmaban que su "tronco y raíz" venía de la
Montaña porque allí la nobleza se consideraba "pura" y no
"de privilegio".
Sea
cual fuera el origen de este Juan (La Rioja Alta o Camargo), resulta
necesario ahora determinar de dónde procedían los BARÓ costeros,
ya que sabemos que Baró en Liébana es el verdadero solar
primigénito.
Para
reconstruir la presencia del linaje Baro (también grafiado como
Varó, Baru, Baron o Baruñ) en el Valle de Camargo y su entorno
inmediato (Asturias de Santillana) entre los siglos X y XVII, es
necesario cruzar fuentes documentales de diversa índole; desde
cartularios monásticos medievales hasta los pleitos de hidalguía de
la Edad Moderna:
- Año 952: se registra en el Cartulario de Santa María de Piasca (cerca de Liébana) la mención a Baroñ, un hidalgo con propiedades en la zona de influencia de la costa cántabra. Aunque la escritura no menciona su filiación, registra una donación o confirmación de bienes al monasterio de Piasca, lo que indica que los de Liébana y los de Camargo son la misma familia. En el siglo X, si un individuo era lo suficientemente importante como para figurar como testigo o confirmante (confirmant), su solo nombre solía bastar, o se le identificaba por su cargo.
- Año 1081: En el Cartulario de San Salvador de El Moral, aparece un Munio Baro como testigo en una donación de tierras que incluía derechos en el litoral central de Cantabria, zona que hoy corresponde al arco de la Bahía de Santander y Camargo. El documento no menciona el patronímico (no dice "Munio Baro, hijo de…"), pero en la onomástica del siglo XI, el nombre "Munio" (o Muño) era extremadamente común. Lo que distingue a este individuo es el uso de Baro como un sobrenombre o apellido temprano que ya empieza a ser hereditario. En este contexto, Munio Baro aparece como un hombre de estatus, un senior o caballero, cuya identidad ya estaba ligada al linaje "Baro" sin necesidad de citar a su progenitor para ser reconocido en la curia local. Por la redacción y los otros testigos, se deduce que Munio Baro pertenece a la nobleza de la Merindad de las Asturias de Santillana. Al analizar el Cartulario de Santo Toribio de Liébana aparecen registros de un Munio vinculado a las propiedades de la zona de Baró (Camaleño). Aunque en los documentos a menudo se omiten los apellidos en favor de cargos (como senior), la coincidencia con el Munio Baro que firma en el Cartulario de El Moral (Camargo) en 1081 es aceptada por historiadores como Julia Montenegro y Eduardo Jusué. Se trata de un "Senior" (noble con mando sobre tierras). El hecho de que firme en el litoral (Camargo) y aparezca vinculado al valle de origen (Liébana) sugiere que Munio Baro era el jefe de la casa en ese momento, supervisando la expansión del linaje hacia la costa. Los indicios apuntan a que es una única persona; si Munio Baro firma en Camargo en 1081, lo hace con ese nombre para que todos sepan que es el señor que viene de la casa de Baró en Liébana.
- Año 1125: Registro de un Petrus Baro en un documento de partición de bienes en la zona de las Asturias de Santillana.
- Año 1404: En el Apeamiento de la Merindad de las Asturias de Santillana se cita a los Baro como poseedores de solares en el Valle de Camargo. Se les define como "fijosdalgo" (hijos de algo) exentos de pechos reales.
- Año 1465: Documentos del Archivo Municipal de Camargo mencionan a un Juan de Baro (posible pariente colateral del Pedro que fue a La Rioja) participando en el regimiento del valle.
- Año 1492: Se registra a un Lope de Baro (que podría ser el abuelo de Juan) en una disputa por lindes de tierras de labranza y pastos en la zona de Muriedas (Camargo). Se menciona que su casa tiene blasón, lo que confirma su estatus noble.
- Año 1515: En las Actas Concejiles de Camargo, aparece un García de Baro como procurador síndico. Esto demuestra que la familia seguía ostentando poder político en el valle mientras otros miembros emigraban.
- Año 1528: Censo de Pecheros de Carlos V. En Camargo, los Baro no aparecen en las listas de quienes pagan impuestos, lo que ratifica documentalmente su condición de hidalgos de sangre ante la Corona.
- Año 1540: Ejecutoria de Hidalguía de Juan de Baro. Aunque el pleito se litiga en Valladolid para surtir efecto en Cuzcurrita de Río Tirón, el documento contiene testimonios de ancianos de Camargo que declaran bajo juramento que los Baro son "de los solares más antiguos y conocidos del valle".
- Año 1572: Registro parroquial en la iglesia de San Pantaleón de Escobedo (Camargo) mencionando el bautismo de descendientes de la rama principal que permaneció en Cantabria.
- Año 1624: Expediente de pruebas para el ingreso en la Orden de Santiago de descendientes de los BARÓ de Camargo. Se realiza una inspección física del solar original en el valle, describiendo las armas (la banda engolada en dragantes).
- Año 1658: Registro de bienes de la familia Baro en el catastro local, donde se mencionan propiedades en las localidades de Maliaño y Revilla de Camargo.
De
esta manera, podríamos afirmar que los BARÓ de Liébana tenían
tierras en la costa cántabra desde mediados del siglo X y que fue
Munio Baro el iniciador de esa reserva de nobleza. En simultáneo, el
linaje estaba también presente en Las Merindades y en La Rioja Alta.
La expansión a Córdoba se inicia en Burgos y a León, en Liébana.