Un
blasón o escudo de armas es una
representación gráfica
única
de
la historia de una familia, un noble o una ciudad. En la Edad Media,
estos diseños ayudaban a reconocer a los caballeros en la batalla,
puesto
que llevaban
armaduras completas cubriendo
rostros y cuerpos. Pintaron
entonces símbolos en sus escudos para ser identificados. El diseño
comenzó a ser hereditario, pasando de padres a hijos, y terminó
convirtiéndose en el "apellido visual" de una familia.
Así,
los
colores y figuras de
un blasón cuentan
los
mayores logros o valores (reales
o aspiracionales) de un
patronímico.
La
heráldica oficial del apellido BARÓ se divide principalmente en
tres grandes representaciones según la rama y la geografía que los
autores quisieron destacar:
El
Blasón
del Solar de las Merindades
(Burgos), que describen con mayor fervor los hermanos García
Carraffa y que recoge Piferrer en su *Nobiliario*. La
descripción
heráldica señala,
en un
campo de oro, una banda de gules (rojo) cargada con tres estrellas de
oro. La banda está acompañada, en lo alto y en lo bajo, por un león
rampante de gules (a veces representado de su color natural). En
este blasón la
banda representa el tahalí del caballero y su actividad en batalla;
las
estrellas simbolizan la guía, la constancia y la grandeza; y
los
leones representan la soberanía, la fuerza y la valentía del linaje
frente al enemigo en el frente castellano.
Empero
no
existe en la provincia de Burgos ningún registro documental,
inventario monumental ni repertorio de patrimonio histórico que
catalogue una casa solariega, palacio o torre blasonada física con
las armas atribuidas a los BARÓ;
toda
su heráldica es de carácter "papelero". Las
armas
del
linaje son de
cancillería, no de cantería. El escudo existe únicamente en los
registros escritos de los reyes de armas y en las probanzas de
hidalguía presentadas en la Real Chancillería de Valladolid. No
nació de la posesión de un feudo o un palacio físico en Las
Merindades, sino que fue un diseño concedido y registrado en papel
para certificar una nobleza de servicio ya consolidada en la
administración o el ejército.
El
Blasón
de la Rama Catalana
(Barcelona y Girona), que
mencionan
Atienza y Vilar y Pascual, y
corresponde a
la rama que migró o se consolidó en Cataluña y Baleares simplificó
drásticamente su simbología, adaptándose al gusto de la nobleza
urbana y comercial catalana, que prefería diseños más limpios (y a
menudo relacionados con el nombre en un sentido toponímico o
simbólico de estabilidad). La
descripción
heráldica indica,
en
campo de plata, un palo de sinople (verde). Este
palo
o
línea vertical central representa la lanza del caballero, y
también la rectitud, la justicia y la defensa de la tierra,
mientras
que el
contraste de plata (blanco) y sinople (verde) alude a la integridad
(plata) y a la esperanza o la abundancia (verde).

Y existe
un tercer
blasón, con 3 flores de lis y dos leones (a
veces dos lobos), que
podria ser una rama
ultrapirenaica
(Cataluña francesa) o bien
un
excelente ejemplo de las "trampas" de la heráldica
comercial. En
la
comarca del Rosellón (la
"Cataluña del Norte", hoy territorio francés tras el
Tratado de los Pirineos de 1659), hubo
ramas de los Baró catalanes que se asentaron e hicieron carrera
política y militar bajo soberanía francesa en los siglos XVII y
XVIII. Para integrarse en la nobleza gala, muchas de estas familias
modificaron sus antiguos blasones (el palo de sinople que vimos
antes) para incorporar la flor de lis, que denotaba su sumisión e
hidalguía reconocida por el Rey de Francia. También
podría ser que el
diseño pertenezca originalmente a una rama de los Baron franceses (o
francófonos de Flandes/Valonia), donde las tres flores de lis
(símbolo de lealtad a la corona de Francia) flanqueadas por leones
soporte son una combinación clásica. Al volcarse a bases de datos
digitales en español, el algoritmo "limpió" la consonante
final y lo asignó erróneamente al "Baró" hispano. Así,
se trataría de un
"falso amigo" heráldico o una hibridación tardía
francesa. No tiene ninguna relación con el tronco medieval
cantábrico (Liébana) ni con el militar burgalés (Merindades), sino
que es fruto de la globalización digital de los apellidos o de la
afrancesación de alguna rama del Rosellón en la Edad Moderna.

Pero
sabemos sobradamente que no debe confundirse el apellido BARÓ de
origen cántabro/burgalés con el homónimo de origen Catalán. Por
lo que, a efectos del linaje que nos compete, las dos últimas
variantes deben descartarse.
Así el bonito blasón que siempre
creímos válido no lo era y debemos adoptar como bueno y oficial
únicamente el de la rama a de Burgos.