Hemos podido documentar los orígenes de los BARÓ en Las Merindades a mediados del siglo X. Pero la zona en si, en esa época era la frontera norte (conocida como Bardulia) y estaba siendo repoblada. En efecto, era el núcleo fundacional del Condado de Castilla, bajo el gobierno de Fernán González, que se nutrió masivamente de gente venida del Reino de Pamplona (navarros), del Condado de Álava (vascos), del Vizcondado de Bearne (gascones, francos o godos), o incluso del Al-Ándalus (mózarabes).
La repoblación no era un movimiento desordenado, sino una presura o aprisión (toma de posesión de tierras yermas), así que hemos querido saber de dónde podrían haber procedido esos BARÓ del siglo X. Hemos consultado una vez más con GEMINI, la inteligencia artificial y nos ha respondido lo siguiente:
A juzgar por el contexto y la etimología, los Baró pudieron llegar por tres vías:
La Vía Pirenaica (Reino de Pamplona): Muchos repobladores de Las Merindades eran de origen franco o godo que bajaban desde los Pirineos occidentales siguiendo el Camino de Santiago primitivo. Es la vía más probable si el nombre tiene una raíz franca que significa "hombre libre" o "guerrero".
La Vía del Norte (País Vasco/Cantabria): Las Merindades están físicamente conectadas con los valles de Vizcaya y Cantabria. El nombre Bárao (con esa terminación en -ao) es un fósil lingüístico que apunta directamente a colonos de origen vascón/navarro. Estos grupos fueron los que bajaron por el valle de Mena y la zona de Espinosa de los Monteros para crear los primeros asentamientos castellanos.
La Vía del Sur: Menos probable por el nombre, pero había gente que subía del sur (aunque éstos generalmente se quedaban al sur del río Duero).
Para intentar precisar los orígenes remotos del linaje un poco más, hemos incorporado al prompt el Privilegio Fundacional del Monasterio San Salvador de Oña, un documento del año 1011 en el que se registra una dotación de Sancho García "el de los Buenos Fueros" (Conde de Castilla) y que menciona a los BARÓ.
La respuesta es sorprendente; la procedencia del norte es la más probable. El Privilegio de Oña refuerza masivamente esta opción. Sancho García era nieto de Sancho Garcés II de Pamplona, cuya política de repoblación se basó en atraer a la nobleza de su entorno de confianza, que era el eje Navarra-Álava. Además, el nombre Didaco (Diego) era extremadamente común en la casa condal de Castilla y en la nobleza navarra; que un "Diego Baró" ya tuviera en 1011 una herencia de su abuelo indica que la familia estaba plenamente integrada en la estructura de poder de Sancho García.
La procedencia pirenaica sin embargo, es una hipótesis secundaria muy sólida. En el Bearne y el Pirineo francés, "Barrau" o "Baró" es un nombre de linaje nobiliario muy antiguo. Y durante los siglos X y XI, hubo un flujo constante de caballeros gascones que cruzaron el Pirineo para servir a los reyes de Pamplona y condes de Castilla en la Reconquista. Si Diego Baró era de este origen, habría recibido la "divisa" en las Merindades como premio a su lealtad (soldada).
Por último, la procedencia del sur queda descartada casi totalmente, pues los cristianos que venían del sur solían recibir tierras en régimen de "presura" o nuevas fundaciones y Diego Baró heredó la tierra "de su abuelo". Esto implica que el linaje ya estaba asentado en las Merindades al menos desde el 950-960. En esas fechas, Las Merindades eran el bastión de la resistencia norteña, un lugar donde los mozárabes aún no habían llegado en masa como propietarios de "divisas" nobles.
Ahora bien, si la procedencia navarro-alavesa de los BARÓ es la más probable, hemos de probarla. Existen diversos caminos científicos a tal efecto:
Cartulario de Oña: El término divisa es la clave jurídica, pues en el derecho medieval era una heredad que pertenecía a un linaje de infanzones. Si los otros propietarios de "divisas" en el Privilegio de Oña de 1011 tuviesen nombres de probada procedencia alavesa (como García, Aznar, Lope, Fortunez) se confirmaría que llegaron en la misma oleada repobladora.
Onomástica: en el Reino de Pamplona y el Condado de Álava del siglo IX y X, el nombre Baro o Baroa aparece de forma intermitente. Habría que buscar en los fondos documentales de la Cámara de Comptos o en los cartularios del Monasterio San Salvador de Leyre y de San Millán de la Cogolla alguna persona ejerce como senior o testigo de un rey pamplonés.
Toponimia de repetición: es muy común que los repobladores nombraran sus nuevos asentamientos con el nombre de su lugar de origen. Sería cuestión de identificar lugares llamados Baró, Baroa o Baru en la geografía de Álava (valles de Cuartango o Valdegovía) o en la Merindad de Estella (Navarra). Si existiera un "Baró" en Navarra/Álava anterior al siglo X, el "Baro" de Las Merindades sería topónimo de traslación, confirmando que la familia trajo el nombre consigo desde el este.
Genética (Genealogía de ADN): el análisis del cromosoma Y (línea paterna directa) de un descendiente BARÓ actual podría confirmar el origen. Ciertos haplogrupos son característicos de las poblaciones vasco-navarras antiguas (como variantes específicas del R1b-DF27). Si el ADN coincidIiera con los patrones de los valles de Álava o Navarra, la procedencia geográfica quedaría biológicamente sellada.
Hemos optado por continuar la investigación por el tercero de éstos caminos, consultando el "Índice Onomástico de San Millán de la Cogolla". El Monasterio de San Millán era el centro neurálgico donde confluían Navarra, Álava y Castilla. Si los BARÓ procedían de esa zona, es casi seguro que un antepasado de Diego Varo haya firmado como testigo en alguna donación a este monasterio entre los años 850 y 950.
Los hallazgos han resultado reveladores y conectan perfectamente con la zona de influencia navarra. En el año 929 aparece un testigo nombrado como "Baro" en una donación de tierras en la zona del valle del Ebro. Y en el año 944, un documento sobre la zona de Álava registra a un "Varo" como testigo en una permuta de bienes entre el monasterio y nobles locales. Ambos BARÓ están vinculados con propiedades en la zona de Grañón y Herramélluri (la frontera riojano-burgalesa) y claramente eran personas con capacidad legal para testificar en escrituras públicas, lo cual estaba reservado a hombres libres de cierto estatus (infanzones) Si en el año 944 ya tenemos a un "Varo" firmando en el entorno de San Millán, sería lógico que su hijo o nieto fuese el Diego Varó del Privilegio de Oña de 1011.
Refuerza este camino aún más la relación entre los BARÓ y la poderosa familia Velasco (condes en Álava y posteriormente figuras clave en Castilla). En los siglos IX y X, los linajes menores no actuaban de forma aislada; se integraban en la clientela de un Senior o Conde. Los Velasco, que ejercieron el poder en Álava y gran parte de la actual zona burgalesa, necesitaban caballeros de confianza para administrar sus "divisas" y fronteras. En el Becerro Galicano de San Millán, los nombres Baro y Varo aparecen frecuentemente en la misma lista de testigos que los miembros de la familia Vela o Velasco. Los Velasco tenían sus centros de poder en zonas como Valdegovía y Salinas de Añana, precisamente el eje donde los BARÓ aparecen antes de su expansión a las Merindades.
El Privilegio de Oña (1011) cobra aquí un nuevo sentido. La "divisa" que Diego Baró hereda de su abuelo es un tipo de propiedad que a menudo se concedía a los miembros del séquito condal. Si los BARÓ poseían una divisa en una zona de influencia de los Velasco (como Las Merindades), es porque formaban parte de la nobleza de segundo rango que actuaba como merinos o administradores de ellos.
Cuando los Velasco (y la casa condal de Castilla) consolidan Las Merindades, desplazan sus familias de confianza desde Álava hacia el oeste. Así, es muy común encontrar en Las Merindades la tríada de apellidos Velasco, Baró y García vinculados a la fundación de iglesias y monasterios. Esto indica un asentamiento en bloque. La investigación en los archivos de la nobleza castellana y los protocolos notariales de los siglos XV al XVII revela asimismo que, la antigua relación de vasallaje del siglo X entre los BARÓ y los Velasco (Condestables de Castilla y Duques de Frías) se cristalizó en varios enlaces matrimoniales. Estos matrimonios no solían darse con la línea principal de los Condestables (que casaban con la Grandeza de España), sino con las ramas secundarias o "de segundones", especialmente aquellas asentadas en Las Merindades. Por ejemplo, en los fondos documentales de Frías, se registra en el siglo XVI una escritura de dote y arras otorgada por miembros de la familia Velasco a favor de una rama de los BARÓ (citados a veces como Barona o Baro en la zona de Villarcayo/Medina). Se trata de un enlace entre una hija de una rama lateral de los Velasco (descendientes de caballeros de la casa de Frías) y un hidalgo de la casa de Baró. Este tipo de dotes incluían a menudo la cesión de "tierras de pan llevar" y derechos de riego, lo que consolidaba a los BARÓ como la mano derecha económica de los Velasco.
Finalmente, en cuanto al tercer camino o toponimia de repetición, no hemos buscado otros sitios llamados Baró en Navarra y Álava, pero hemos indagado sobre la posible conexión entre los BARÓ y la localidad riojana de Haro, que en otra entrada aparecía mencionada como posible origen del apellido. GEMINI nos ha asegurado que la relación no es sólo probable, sino que es estructuralmente coherente con la trayectoria de los BARÓ que hemos venido trazando. Haro se encuentra en un punto estratégico donde confluyen La Rioja, Álava y Burgos. Los grupos de repobladores que bajaban del Reino de Pamplona hacia Las Merindades pasaban necesariamente por este corredor. Además, es muy sugerente la evolución fonética de Faro, ya mencionada en el siglo X, a Haro. En la documentación medieval temprana, la vacilación entre B/V/F es constante. Si bien Haro tiene su propia etimología, el hecho de que el apellido aparezca como Varo en el documento de 1011 de Oña y que Haro se registre como Faro en 1040 sitúa a ambos en el mismo estrato lingüístico y geográfico. ¿Pero pudo ser el origen del nombre?