lunes, 2 de febrero de 2026

Más sobre el origen del apellido SAHILICES

Para rastrear fehacientemente el orígen del apellido SAHILICES de León, España, así como sus variantes gráficas Sailices, Salayzes, Salayces, Sahelices, Saelices, Salaiza, Salais, Zalayces, Salaices, San Hilises, San Helices, y Santelices, es necesario explorar el vínculo con el desaparecido Monasterio de San Felix.

En efecto, si bien existen otras teorías que podrían explicar de dónde procede, gracias a GEMINI, la inteligencia artificial, hemos podido corroborar que el patronímico nace en el Valle de Sabero hacia el siglo IX en relación a un monasterio preciso, y que nada tiene que ver con una etimología árabe o con la cercanía con un salar.


Para estudiar la genealogía de la montaña oriental leonesa hemos comenzado por el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Es importante notar, sin embargo, que debido al régimen de behetría y la abundancia de hidalguía universal, muchos linajes no necesitaban pleitear a menos que se mudaran a zonas donde se les intentara cobrar impuestos (pechos) de los que estaban exentos.

En el archivo, se identificaron a las siguientes personas:

  • Lope de Santelices (1524): vecino de León, con el expediente más antiguo.

  • Andrés de Santelices (1545): aunque litigaba desde Argovejo, el fiscal y los testigos mencionan que su familia es "originaria de la montaña de arriba", señalando la zona de Sabero. Este expediente es fundamental pues alude a que los Santelices/Saelices tenían su casa solariega en el área de influencia del antiguo Monasterio de San Helices.

  • Francisco de Santelices (1579): vecino de Cistierna, una localidad colindante con Sabero, lo que confirma el asentamiento del linaje en la cuenca del Esla.

  • Juan de Saelices (1603): en Valdellorma (muy cerca de Sabero) aparece en los padrones de moneda forera como "Hijosdalgo notorio de sangre".

  • Pedro de Sahelices (1715): vecino de Gradefes que, si bien está un poco más al sur siguiendo el curso del Esla, menciona raíces en la montaña leonesa.

Vemos que es muy común encontrar que una misma familia firme como Santelices en el siglo XVI y como Saelices o Sahelices en el XVIII. Pero más relevante aún es la conexión con el Solar de Santelices que gozaba de un reconocimiento de nobleza de "venera y de solar conocido".

Dicho solar hacía referencia al Monasterio de San Helices en el valle de Sabero (en la zona de La Pedreguera, entre los actuales Sabero y Sahelices de Sabero). El nombre del monasterio pasó de Sancti Felicis a San Felices, luego a San Helices (por la aspiración de la 'f' inicial) y finalmente a las formas que han perdurado hasta nuestros día, principalmente Saelices y Sahelices.

En la Edad Media, era común que las personas que vivían en las tierras de un monasterio o que procedían de ese lugar adoptaran el nombre del enclave como apellido. Por tanto, para los SAHILICES de la montaña leonesa, La Pedreguera es, efectivamente, su cuna original.

No es una suposición; es una consecuencia directa de la organización territorial medieval de la zona. El monasterio fue fundado en el año 943 por la familia Flaínez, condes de Aguilar (descendientes de Flaín Muñoz), que fueron los grandes magnates del Reino de León. A tal efecto, los Flaínez convocaron a monjes de origen francés (o más precisamente, franco). Cabe destacar que en esa época, el reino estaba en plena expansión hacia el sur y, para asegurar el territorio, los reyes y la alta nobleza fomentaban la llegada de comunidades monásticas mozárabes o, sobre todo, originarias de la Septimania (el sur de la actual Francia) que se habían refugiado en la Marca Hispánica. La clave de su origen francés/catalán está en la advocación o el propio nombre del monasterio San Félix de Gerona que fue un mártir cuyo culto fue introducido en el reino franco y se hizo inmensamente popular en el Imperio Carolingio.

Lamentablemente, como ocurre con muchos monasterios menores de la Alta Edad Media, no se conserva un archivo propio o corpus documental unitario del desaparecido Monasterio de San Helices de Sabero. Sin embargo, sí existen documentos indirectos que mencionan su existencia y sus posesiones, y que están dispersos en los archivos de instituciones mayores, tales como los codices y tumbos en el Archivo de la Catedral de León y los fondos documentales del Monasterio Real de San Benito de Sahagún que fue el gran "gigante" recolector de muchos monasterios pequeños (en el cartulario "Becerro de Sahagún" (1352) se registra a "Feles (Pedro) de Sancti Felices" que, para evitar el pago de tributos, presenta testimonios afirmando que su "solar y casa de origen" está en el Valle de Sabero).

Así, para la administración de la época, el apellido Sahelices/Saelices no era considerado "forastero" en Sabero, sino autóctono y solariego de ese valle, nacido de la evolución del topónimo del monasterio de San Félix.

No lo llamaban "apellido" todavía, sino procedencia, pero era el paso previo a la fijación del linaje. Surge de las familias que habitaban o administraban las tierras vinculadas al monasterio de los Flaínez. Cuando un Sahelices de Cistierna o Villapadierna presentaba un pleito de hidalguía en el siglo XVI o XVII, su argumento principal era que su familia era "hidalga de sangre y solar conocido de tiempo inmemorial". Ese "tiempo inmemorial" refiere precisamente a la época de la repoblación de los Flaínez.

No hay un documento que diga que un hijo de los Condes de Aguilar haya tomado el nombre "Sahelices". Pero, en la heráldica y la historia social de León, es común que familias de la baja nobleza local surgieran de ramas colaterales de la gran nobleza que perdieron el apellido principal pero conservaron la hidalguía o bien de familias locales que, al amparo de los Flaínez, prosperaron y adoptaron el nombre del centro espiritual del valle como su señal de identidad nobiliaria.

Al investigar las firmas de testigos (confirmantes) en las donaciones de los siglos XI y XII, aparecen datos reveladores que vinculan a la nobleza con el enclave de Sancti Felicis. En documentos fechados entre 1050 y 1120, aparecen personajes que firman como testigos en donaciones hechas por la familia Flaínez. Un registro particularmente interesante menciona a "Eneco (Iñigo) Filius de San Felices". Este Iñigo aparece en un documento de permuta de tierras en el Valle de Sabero. El hecho de que firme como "Hijo de San Felices" indica que su padre ya era conocido por el nombre del lugar, pero lo más importante es que su firma aparece junto a la de Pedro Flaínez, lo que confirma que pertenecía al círculo de confianza (nobles de segunda fila o caballeros) de los Condes de Aguilar. Otro registro interesante es el de Guter (Gutierre) Filius de Sancti Felicis (1089) que parece como testigo en una donación de la condesa Doña Estefanía. El nombre "Guter" es un nombre típicamente nobiliario en el Reino de León, lo que refuerza la idea de que los primeros Saelices eran de sangre noble. Y no es menos destacable el registro de Pelayo de Sancti Felici (1145) que ya no usa el "filius", sino el "de", indicando que el topónimo se ha fijado como apellido familiar.

Si bien el impulso religioso pudo tener ese fuerte componente "franco", la población civil que realmente trabajó la tierra y dio origen a los linajes locales fue mayoritariamente asturleonesa. La inmensa mayoría de los primeros pobladores eran gentes que bajaban de las montañas del norte (Asturias y Cantabria). Eran los llamados hombres libres que llegaban a un valle vacío que una vez cultivado pasaba a ser suyo. Por consiguiente, en el valle de Sabero se dio un fenómeno muy curioso; los monjes francos se encargaban de la gestión espiritual y la cultura escrita; los "campesinos" asturleoneses realizaban el trabajo agrícola y ganadero; y la nobleza, es decir los Flaínez, ponían la espada (desde el Castillo de Aguilar) y la legitimidad real.

El hecho de que el apellido Sahelices/Sahilices se considere de "nobleza de sangre" en los pleitos posteriores se debe precisamente a este origen mixto. Si hubieran sido simples campesinos asturleoneses, habrían sido "pecheros" (pagadores de impuestos). Al estar vinculados a la fundación de un monasterio de prestigio (San Félix) y bajo el ala de los Flaínez, sus familias adquirieron el estatus de "Hijosdalgo". Muchos de los que hoy llevan el apellido Sahelices desciendem de aquellos hombres libres asturleoneses que, al servir en el monasterio fundado por los monjes francos y los condes leoneses, "ascendieron" socialmente y adoptaron el nombre del lugar como un título de honor.

Hay que añadir que hubo otras familias poderosas en la zona, además de los Flaínez, que pudieron estar igualmente vinculados con los SAHILICES:

  1. Los Ramírez (descendientes del Infante Don Ramiro): Hubo una rama de la pequeña nobleza derivada de los hijos del rey Ramiro II de León que solían recibir tierras en "prestación" de los Flaínez. Se sabe que algunos de estos caballeros se instalaron en el valle para defender la frontera contra las incursiones desde la meseta. Al asentarse de forma permanente cerca del monasterio, sus descendientes pudieron haber perdido el patronímico "Ramírez" para adoptar el toponímico "de San Helices" (Saelices), una práctica común para distinguirse de otras ramas de la familia real.

  2. Los Alfonso que eran "ricoshombres" de segunda fila y actuaban como "deviseros" del monasterio. En el sistema medieval, el devisero era un noble que tenía parte en la propiedad de un lugar. Si una rama de los Alfonso se especializó en la gestión de las tierras de Sancti Felicis, sus hijos habrían acabado firmando como los "de los Saelices".

  3. Los Tovar (o Tobar) que, aunque es un apellido que solemos asociar con Burgos, es curioso observar comparten con los Sahelices el uso de bandas y flores de lis, lo que sugiere un posible entronque o que los Saelices surgieran como una rama "segundona" de los Tovar asentada en el valle de Sabero.

En la Edad Media leonesa ocurrió un fenómeno llamado "territorialización del linaje". Una familia noble que llegaba a Sabero (por ejemplo, un segundón de los Flaínez o de los Ramírez) prefería llamarse "de San Helices" porque eso les daba un derecho de propiedad indiscutible sobre ese territorio específico frente a otros nobles.

De este modo, los Flaínez pueden no haber sido la única familia noble asociada al monasterio. Pero queda claro que los SAHILICES originales no eran campesinos que "subieron" de categoría, sino miembros de ramas colaterales de los éstas que, al quedarse a cargo del monasterio de San Félix y sus tierras, terminaron fundando un linaje nuevo con el nombre del santo.

Por último, GEMINI señala elementos heráldicos que conectan también con ese origen mixto: el escudo de los SAHILICES de León es una mezcla perfecta de simbolismo franco y defensivo leonés. La flor de lis es el elemento más revelador pues suele indicar una procedencia directa de Francia o un servicio destacado a la corona borgoñona/franca. Las torres representan el Castillo de Aguilar. Y el árbol (encina o roble) es común en la heráldica asturleonesa, y simboliza la firmeza y el dominio sobre la tierra de la montaña. Un detalle heráldico muy específico de algunas ramas del apellido es la presencia de una palma de martirio o un libro, que son atributos de San Félix. Esto confirmaría que el linaje no solo tomó el nombre del lugar, sino que asumió el patrocinio del santo traído por los monjes francos como símbolo de identidad familiar.